No se trata solo de tener el talento para diseñar una página web, sino de tener la flexibilidad suficiente para poder adaptar el diseño a los fines que se persiguen con dicha página. Y es que cada líder de un negocio tendrá sus preferencias al respecto, así como sus lineamientos de marketing, y el trabajo debe quedar circunscrito a las mismas dado que es él -o ella- quien paga por el servicio.

Pues bien, algunas de estas cuestiones que resultan esenciales plantear previo al diseño de una página web y que vale la pena destacar son las siguientes:

  • Conocer con precisión la esencia de aquello que se quiere representar con la página web.

Es imprescindible indagar en qué tipo de negocio es y quién es el público objetivo del mismo.

No se trata de abrumar al cliente con dudas y preguntas sin fin que lo único que traen al final es más confusión, sino que se debe restringir esta indagación a un breve diálogo clarificador, donde se pueda apreciar qué aspectos se desea destacar del mismo, puesto que en esas diferencias radicará parte del éxito del diseño comercialmente.

Una visita en persona al negocio del cliente es una buena forma de captar esta esencia, ya que la experiencia directa puede resultar más esclarecedora que hacer recaer esta tarea en el discurso aislado del cliente.

  • Conocer quiénes son los posibles competidores

Todo lo que un negocio hace impacta en el mercado y las decisiones que tomarán los competidores, por ello es necesario conocerlos para así poder obtener algunas ventajas que sitúen al negocio del cliente por encima de sus adversarios comerciales.

Un breve diálogo con el encargado de estos aspectos en la empresa del cliente puede resultar más que útil, así como también, ya por propia cuenta, revisar en internet cuál es la presentación de los competidores en la red, para luego conversar con el cliente y proponer tal o cual diseño en función de lo que se estime pueda resultar más beneficioso.